Voy a contaros una historia que seguramente muchos de mi generación entenderéis.
Hubo una época en la que alquilaba tanto Liberad a Willy en el videoclub de mi barrio que acabaron conociéndome por esa película.
No exagero.
La alquilé tantas veces que, cuando decidieron retirar una de las cintas VHS de alquiler, me ofrecieron comprársela.
600 pesetas.
Ese fue el precio por llevarme a casa aquella misma copia que había pasado por tantas manos y que yo había visto una y otra vez.
Ni me lo pensé.
Para mí era como si me estuvieran regalando un tesoro.
Todavía recuerdo volver a casa con aquella caja entre las manos pensando que, por fin, podría verla siempre que quisiera.
Y si hubo algo que terminó de convertir aquella película en inolvidable fue su banda sonora.
«Will You Be There», de Michael Jackson.
Todavía hoy, cuando escucho esa canción, mi cabeza viaja automáticamente al salto final de Willy.
A Jesse corriendo por las rocas.
Y a esa sensación que solo algunas películas consiguen dejarte cuando eres niño.
Por eso, cuando he leído la noticia de que Warner Bros. está preparando un reboot de Liberad a Willy, lo primero que he pensado no ha sido en quién dirigirá la película ni en los efectos especiales.
He pensado en aquellos sábados delante del televisor.
Y creo que eso ya dice mucho de lo importante que fue esta película para toda una generación.
La nostalgia sigue siendo el negocio favorito de Hollywood
Hay películas que recuerdas por sus efectos especiales.
Otras por sus personajes.
Y luego están esas que recuerdas simplemente por cómo te hicieron sentir.
Para mí, Liberad a Willy pertenece a ese segundo grupo.
No era una película perfecta.
Seguramente si la viéramos hoy encontraríamos muchas cosas que han envejecido.
Pero cuando era niño… aquello daba exactamente igual.
Lo único importante era que un chaval había conseguido algo que parecía imposible.
Liberar a Willy.
Y creo que todos salimos del cine convencidos de que nosotros también habríamos intentado ayudar a aquella orca.
Pues bien…
Hollywood ha decidido que ha llegado el momento de traerla de vuelta.
Warner Bros. está desarrollando un reboot de Liberad a Willy, producido por AGBO, la compañía de Anthony y Joe Russo, los responsables de Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame.
Todavía no hay reparto, director ni fecha de estreno, pero el proyecto ya está en marcha.
Una película que fue mucho más que una película
Hay algo que mucha gente no recuerda.
El éxito de Liberad a Willy no terminó cuando aparecieron los créditos.
Gracias a la película, millones de personas conocieron la historia de Keiko, la orca que interpretó a Willy.
Su popularidad fue tan grande que acabó impulsando una campaña internacional para intentar devolverla al océano, convirtiéndose en uno de los casos más conocidos de conservación animal relacionados con una película.
Y eso es algo que muy pocas producciones pueden decir.
No solo entretuvo.
También consiguió concienciar a toda una generación.
Si hacen un reboot, espero que mantengan su esencia
No necesito que repitan exactamente la misma historia.
Ni siquiera quiero un copia y pega con mejores efectos especiales.
Pero sí me gustaría que conservaran aquello que hacía especial a la película original.
La amistad.
La empatía.
El respeto por los animales.
Porque Liberad a Willy nunca fue solo una película sobre una orca.
Era una historia sobre la libertad.
Sobre encontrar tu sitio.
Y sobre hacer lo correcto, aunque todo el mundo te diga que estás equivocado.
Ese mensaje sigue siendo igual de importante hoy que hace más de treinta años.
Los hermanos Russo tienen una oportunidad complicada
Que Anthony y Joe Russo estén detrás del proyecto me transmite cierta tranquilidad.
Han demostrado de sobra que saben manejar historias enormes y conectar emocionalmente con el público.
Pero precisamente por eso también tienen mucha presión.
Porque no van a rehacer una película cualquiera.
Van a tocar uno de esos recuerdos que muchísima gente guarda con cariño.
Y eso nunca es sencillo.
Mi única petición
Si finalmente este reboot sale adelante, solo espero una cosa.
Que no intenten convertir Liberad a Willy en una película de acción.
Que no llenen la pantalla de explosiones.
Ni de persecuciones imposibles.
Ni de chistes cada treinta segundos.
Solo quiero volver a emocionarme.
Igual que lo hizo aquel niño que salía del videoclub con su cinta de Liberad a Willy bajo el brazo, convencido de que acababa de llevarse a casa el mejor tesoro del mundo.
Y ojalá, cuando lleguen los créditos finales, vuelva a sonar una canción capaz de quedarse para siempre en nuestra memoria, igual que hizo Michael Jackson con Will You Be There.
Porque, al final, Liberad a Willy nunca fue solo una película.
Fue una parte de nuestra infancia.
Y eso… es mucho más difícil de rehacer que cualquier escena con efectos especiales.
¿Y vosotros?
Tengo muchísima curiosidad.
¿También formó parte de vuestra infancia o sois de los que creen que hay películas que deberían quedarse exactamente como las recordamos?
Deja una respuesta