🔖 Juegos de mesa

Berlín 1960: cuando desconfiar de tus amigos es la mejor estrategia

Hay juegos en los que ganas por calcular mejor. Otros por optimizar recursos. Y luego están esos juegos en los que, después de una hora de partida, descubres que llevabas toda la partida ayudando al enemigo.

Bienvenido a Berlín 1960.

La Segunda Guerra Mundial ya ha terminado, pero la paz es solo una ilusión. Berlín se ha convertido en el tablero perfecto para una guerra silenciosa donde las balas han sido sustituidas por información, reuniones clandestinas y agentes infiltrados. La CIA y la KGB mueven sus fichas entre las sombras mientras nadie sabe realmente en quién puede confiar.

Y esa sensación… el juego la consigue transmitir de maravilla.

Diseñado por Virginio Gigli y Flaminia Brasini, con ilustraciones de Santi Casas, Devir nos trae un juego de roles ocultos para 4 a 8 jugadores donde cada conversación puede esconder una mentira y cada ayuda puede formar parte de un plan mucho mayor.

Aquí nadie dice toda la verdad

Al comenzar la partida recibirás en secreto tu identidad. Perteneces a la CIA o a la KGB… pero nadie más lo sabe.

Durante la partida irás jugando cartas de misión para sumar puntos para tu agencia mientras intentas averiguar quién está sentado realmente a tu lado.

Lo interesante es que no basta con cumplir objetivos.

También tendrás que observar.

Escuchar.

Recordar quién ha ayudado demasiado a una misión.

Quién siempre aparece cuando algo sale bien.

Quién intenta desviar una conversación.

Porque en cualquier momento podrás realizar una acusación secreta intentando revelar a todos los agentes rivales.

Y si te equivocas…

Puede que acabes entregando la victoria al enemigo.

Mucho más que un juego de deducción

Lo que más me gusta de Berlín 1960 es que no se limita al típico «eres bueno o malo».

Las cartas de espía añaden habilidades que permiten manipular información, conseguir ventajas o sembrar todavía más dudas entre los jugadores.

Eso hace que nunca tengas claro si alguien está actuando porque realmente pertenece a un bando… o simplemente porque esa era la mejor jugada para él.

Y ahí empieza la paranoia.

Un juego que mejora con el grupo adecuado

Este tipo de juegos viven de las personas que se sientan alrededor de la mesa.

Si vuestro grupo disfruta negociando, lanzando acusaciones, defendiendo lo indefendible y leyendo cada gesto del rival, Berlín 1960 puede convertirse fácilmente en uno de esos juegos que generan anécdotas durante semanas.

Es de esos títulos donde la partida continúa incluso cuando ya se han guardado los componentes.

Porque siempre aparece alguien diciendo:

«Ahora entiendo por qué hiciste aquello…»

Y otro responde:

«Pues no era por eso.»

Nuestra impresión

Devir vuelve a apostar por un juego con una producción muy cuidada y una temática que encaja perfectamente con las mecánicas.

La Guerra Fría es el escenario ideal para un juego de identidades ocultas donde la información vale más que cualquier carta y donde desconfiar de todos suele ser una gran idea.

Si buscas un juego para sacar con grupos grandes y te gustan títulos donde la conversación, la deducción y el engaño son los auténticos protagonistas, Berlín 1960 merece un hueco en tu colección.

Solo recuerda una cosa…

En Berlín, en 1960, nadie era quien decía ser. Y alrededor de esta mesa… probablemente tampoco.

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