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Dice Chema Pamundi en las páginas de la nueva edición de Fanhunter, publicada por Devir, que el éxito de la primera tirada del juego, a principios de los años 90, fue en gran medida debido a su precio.
Pienso en ello y no puedo negar que mi yo de catorce años no podría haberse comprado otro manual en aquel entonces. En mi biblioteca rolera ya contaba con algunos libros en aquella época, pero siempre habían sido regalos (navidades o cumpleaños, y a pesar de las reticencias de mis padres) o fruto de ahorrar muchas pagas semanales (a mí me daban 100 pesetas, haced cálculos). Sin embargo, recuerdo hoy entrar en la desaparecida y llorada Librería SaGa, ver aquel libro tamaño cuartilla de tapas negras entre los manuales de rol, ojearlo, y volver unos días después a comprarlo con el dinero que guardaba en mi hucha.

Esto era un portadón. Te entraba por los ojicos…
Esto era un portadón. Te entraba por los ojicos…

Fanhunter entró en nuestras vidas con más fuerza de la que a veces somos capaces de admitir. Recuerdo bien varios de los personajes que jugamos durante algunos años: el Jotero, una versión maña del Mariachi de Robert Rodríguez; Gater, un hacker trekkie; Bo, una versión todavía más bestia del Lobo de DC…. Pero sobre todo recuerdo las horas en el colegio dibujando narizones en historietas en las que los protagonistas eran compañeros del clase y profesores. Casi sin saberlo, de manera completamente instintiva, estábamos creando nuestro propio universo Fanhunter, en el que Barnacity era simplemente otra ciudad en el mapa y en el que el Papa Alejo quedaba lejos de Zaragotham.

Cuento esto porque creo que, sin quitarle un ápice de mérito a la creatividad del gran Cels Piñol y su universo de ficción, para nosotros el éxito de Fanhunter era su absoluta libertad. Y eso, dicho de un juego de rol, es mucho decir. Pero es lo que siento cuando me pongo delante de Fanhunter y me pongo a pensar en aventuras o personajes. No hay nada que no pueda crear. Puedo llevar a los jugadores al espacio, los puedo meter en una road movie, en una trama de espionaje, en algo de terror (que probabemente acabará de forma chorra, sí, pero con el terror como telón de fondo), puedo llevarlos a luchar contra dragones y hechiceros, a conectarse a Matrix, a pegar tiros cabalgando por Monument Valley… Y todo ello dentro del mismo universo, formando parte del mismo “setting”, sin que además nada chirríe ni parezca sacado fuera de contexto. Fanhunter es una fantasía rolera.

Como puedes ver, podrías ambientar Fanhunter hasta en 13 Rue del Percebe…
Como puedes ver, podrías ambientar Fanhunter hasta en 13 Rue del Percebe…

En cuanto al juego en sí, hace días que le digo a todo el que me escucha “se nota que Chema Pamundi sabe de lo que está escribiendo”. Y lo digo en serio. Me parece un reglamento perfectamente redactado, bien explicado, sencillo de entender y con todas las cosas que necesita un manual. A ver si se me entiende lo que voy a decir: puede que en Fanhunter todo sea un poco bastante en broma, pero el juego va en serio. En este sentido, baste decir que sería capaz de dirigir prácticamente en cualquier ambientación utilizando el sistema que propone este reglamento.

Me cuesta recordar si la cosa ha cambiado mucho respecto a la vieja edición. Desde luego, seguimos utilizando puñados de dados de seis (en función del valor de nuestro atributo, habilidad o superpoder) cuyos resultados sumamos tratando de superar una dificultad.
Seguimos manteniendo la Potra para utilizarla como si de puntos de Fuerza, Drama o Inspiración se trataran. Y las armas siguen haciendo también puñados de dados de 6 cuyo resultado se resta de nuestras Pupas.
Lo que me cuesta recordar es si todo esto estaba tan bien explicado en el reglamento de Farsa’s Wagon o encajaba tan bien como en esta edición de Devir. Por el aumento de páginas me atrevo a decir que se nota la experiencia, se nota el buen hacer, se notan los años tirando dados (ya fuera jugando a rol, jugando wargames, jugando moñequicos…) de Chema Pamundi, que ha parido un reglamento redondo.
En este sentido, me parece además un juego perfectamente recomendable para gente que se inicia en esto del rol. Porque además todo se lee de forma muy amena y la batería de chistes no se hace pesada en ningún momento (a mí, y supongo que a la gran mayoría de lectores, de hecho le ameniza la lectura). Es difícil leer Fanhunter y no entender cómo funciona.

Sobre el libro publicado por Devir, decir que me parece una maravilla. Tapa dura, a todo color, con papel de calidad, bien maquetado… Por mucho cariño que le tenga (que se lo tengo) al reglamento antiguo, este es un “upgrade” en toda regla. La edición es una joyita y queda precioso en cualquier estantería.

La portada de la edición de Devir, con el estilo de Cels cada vez más cercano al de Rob Liefeld.
La portada de la edición de Devir, con el estilo de Cels cada vez más cercano al de Rob Liefeld.

Como ya he dicho, Fanhunter ha superado mis expectativas, y eso es algo realmente bueno. No ha perdido un ápice de su esencia, sólo se ha actualizado y creo que lo ha hecho con acierto. Tanto en los chistes y referencias, como en las reglas.

Quizá no sea un juego para todos, pero sí creo que es un juego que cualquiera que lo pruebe acabará con una sonrisa dibujada en su cara, desconectando durante un rato de las preocupaciones del día a día, y pasando un buen rato. ¿Y no es eso de lo que se trata?


Bola Extra.

Como podéis ver he dejado a un lado las referencias a la obra de Cels Piñol, y lo he hecho por un motivo: creo sinceramente que Fanhunter, a pesar de estar basado en el universo de creado por Cels Piñol, puede jugarse perfectamente al margen de este. Es decir… No necesitas conocer nada sobre el Papa Alejo, ni sobre la Pichurrina, ni sobre la Resistencia para jugarlo. El reglamento viene con una sección de historia en la que se explica todo el trasfondo de manera resumida y amena, y con eso basta para montar un grupo de chalados y lanzarlos a una misión imposible.
PERO. No sería justo olvidar o dejar a un lado todo lo que es el Universo Fanhunter. Yo devoré cada publicación durante años, tengo cantidad de comics firmados por Cels (algunos de ellos de sus primeras ediciones), incluso un dibujo que me dedicó en una sesión de firmas en Zaragoza. Cels es un tío majísimo y yo soy un converso del Universo Fanhunter.
Pero también os puedo decir que, del mismo modo que un buen día, y sin razón alguna, dejé de jugar a Fanhunter, también dejé de interesarme por sus comics. No hubo un motivo especial. Sucedió sin más. El caso es que en los últimos meses, y por culpa del juego de rol, he vuelto a leer gran cantidad de material que el propio Cels tiene en descarga gratuita a través de Lektu y, sinceramente, no ha perdido un ápice de frescura y calidad.

Y es que si de algo no cabe duda es que Cels es “uno de los nuestros”. Conoce cada comic, cada película, cada libro que nos gusta. Hace sobre ellos las mismas bromas que haríamos tú y yo. Joder, está donde está en este mundillo por algo.
Pero es que además, igual que le pasa a Chema Pamundi redactando el reglamento, a Cels los años le han hecho crecer muchísimo. ¡Si hasta dibuja mejor que antes! Pero además de sus comics quiero recomendaros especialmente sus novelas. A mí “Fanhunter: Las Montañas de la Locura: Electric Boogaloo” me dejó sorprendidísimo. Lo tenéis también en Lektu. De nada.

https://lektu.com/e/fanhunter/9

 

SCOTT, LET’S ROCK!!

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