Los Siete Pecados Capitales de Elden Ring

Los Siete Pecados Capitales de Elden Ring

El pasado 25 de febrero de 2022 llegó oficialmente a las tiendas de este país el más que ansiado último título de la empresa desarrolladora de videojuegos From Software. Pocos días antes los análisis de «revistas» especializadas y «periodistas» de videojuegos comenzaron a ponerlo por las nubes con sobresalientes, dieces y obras maestras soltadas sin el más mínimo pudor. Tras dos meses y medio, 148 horas de juego, el trofeo de platino conseguido y casi dos semanas de maduración tras haberlo sacado de la consola he decidido aportar mi granito de arena a esas voces discordantes de la perfección absoluta en la que los anteriormente soslayados han colocado a Elden Ring

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¿Que no es un juego perfecto? Por supuesto que no. ¿Que ha empequeñecido a sagas de rancio abolengo? Por supuesto que sí. Aprovecho para añadir que lo he disfrutado muchísimo, lo he jugado en profundidad y si sale algún DLC lo compraré con absoluta seguridad. Empecemos.

PRIMER PECADO: El hombre que dijo estar allí.

 

A veces recuerdo algunos trabajos grupales en el colegio y el instituto en los que siempre había algún miembro que participaba de la nota de todos pero cuya aportación al resultado se había limitado a figurar en los créditos. George Raymond Richard Martin tiene su nombre escrito en enormes letras doradas allá donde aparece algún anuncio o publicidad oficial de Elden Ring. Lógicamente, su nombre tiene mucho tirón, pues, no en vano, es el autor de la más que famosa Canción de Hielo y Fuego, novela río que fue adaptada a televisión por HBO. Tras haber recorrido las Tierras Intermedias he podido sacar dos conclusiones.

 

La primera: Si una persona empieza y termina Elden Ring sin saber absolutamente nada de la participación del escritor de Nueva Jersey ni siquiera se daría cuenta de que (oficialmente al menos) siempre estuvo ahí. Salvo algún personaje, casa o localización todo lo que hay en el juego grita a los cuatro vientos que es obra de Hidetaka Miyazaki.

En junio del pasado 2021 reconoció que su trabajo en Elden Ring había terminado hace años, y por lo que se desprende de sus palabras, su interés por el videojuego es incluso menor que el de terminar su famosa saga de novelas. Podéis verlo aquí: https://generacionxbox.com/george-martin-termino-trabajo-elden-ring/

Sin embargo, su influencia ha sido inversamente proporcional a su trabajo.

SEGUNDO PECADO: ¿El Souls más accesible?

 

En realidad sí que lo es. Tiene la curva de dificultad más suave al principio del juego, lo que resulta perfecto para aquellos jugadores que empiezan por Elden Ring. Por primera vez en la historia de la compañía, se ha incluido un tutorial con expresa intención y avisos de lo que es. Se incluyen menús explicativos para muchos de las características del juego.

Comparado con Demon’s Souls, la introducción a Elden Ring es una verdadera delicia. Si lo incluyo como pecado es porque al final, todo eso no es más que una buena intención. No es fácil de entender por qué no han hecho más por la inclusividad y la accesibilidad. Ves los últimos Assassin’s Creed o Horizon Forbidden West y están llenos de opciones para que todo el mundo pueda jugar y disfrutar lo máximo y mejor posible de la experiencia. 

En Elden Ring se abre el mapa con un botón y se cierra con otro. No existe un registro de enemigos. No existe un modo foto. Tan solo incluyeron una leve mejora para la localización de los NPC debido a las protestas de la comunidad. Es cierto que se ha incluído la posibilidad de reorganizar las estadísticas de nuestro personaje así como la apariencia del mismo, pero las armas se quedan como están. Si te arrepientes de haber subido el Ala de Astel y quieres recuperar las escasísimas Umbrapiedras de Dragón Antiguo para usarlas en un arma mejor, tienes dos opciones: Te fastidias o empiezas una nueva partida desde cero. No hubiera pasado nada malo por incluir esas opciones. O incluso por haber incluido un modo Boss Rush. 

TERCER PECADO: Un vacío lleno de cosas.

 

Elden Ring es el primer Souls con mapa. Es un sandbox al fin y al cabo, y necesita tener un mapa. La primera vez que llegas al Necrolimbo, la primera zona abierta del juego, y abres el mapa, ves tan solo una representación artística del mundo al estilo de los planos medievales. Tan solo hay un par de iconos que representan la mazmorra de la que acabas de salir y un punto de guardado. Y ya está. 

Uno de los puntos fuertes de Elden Ring es que vayas donde vayas siempre hay algo de interés. Si no aparece en el mapa es porque se busca incentivar la exploración. Doy fe de que lo consigue con creces. Siempre hay algo que buscar y siempre hay algo que encontrar. Poco a poco vas llenando el mapa de iconos hasta que te das cuenta de que no está tan vacío como parecía  al principio. Solo con los puntos de gracia y sus señales de guía ya puedes hacerte un lío. Muchos han hablado maravillas sobre ese mapa que tan solo sugiere direcciones, que no es como los mapas de Ubisoft que abruman con tantísimos iconos y cosas que hacer mientras lo recorres con el avatar de turno. Muchos han alabado a Elden Ring por hacer precisamente lo contrario.

En mi opinión se han quedado en un camino intermedio. Está bien no llenar la pantalla de juego de iconos molestos, pero no habría pasado nada por poner una opción para habilitar esos iconos si se quiere.

Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo un enlace al magnífico trabajo de Map Genie en el que está señalizado absolutamente todo lo que podemos hallar en las Tierras Intermedias. Salvo el terreno vacío de abajo a la derecha, que es una zona de combate gigantesca, si veis alguna zona del mapa sin iconos es porque no se puede transitar. A ver qué os parece: https://mapgenie.io/elden-ring/maps/the-lands-between

CUARTO PECADO: Tecnología de bajo nivel.

 

Me han llegado a decir que Elden Ring es casi indistinguible de Dark Souls 3. Para un jugador ajeno a la saga que vea dos imágenes de ambos juegos sin ningún elemento del HUD podría costar. Luego, cuando se observan los detalles de las mismas ya puede verse más calidad en las del último título.

¿Cuál es el problema entonces? Pues que ya no vale el mantra que dice que en los juegos de From Software no importan los gráficos, sino el estilo artístico. Estamos hablando de un juego que no solo es difícil de diferenciar a primera vista de otro con seis años de antigüedad, sino de uno con una optimización cuestionable. En análisis como los de Vandal o Vidaextra se critica abiertamente el exagerado popping de la hierba que sufre; mientras que en 3D Juegos se menciona muy por encima, cuando ocurre en casi todas las zonas del juego. La realidad es que en una PS5, máquina capaz de mover juegos inmensamente superiores en lo gráfico a 60 suaves y sedosos cuadros por segundo, las caídas de frames son constantes. En algunas zonas de Caelid limítrofes al pantano, girar la cámara mientras cabalgas sobre Torrentera es garantía de tirones todavía hoy y con varios parches ya publicados.

Creo que este juego en particular demuestra que From Software debe plantearse muy seriamente renovar o cambiar su motor gráfico para proyectos futuros, porque la flor no le durará para siempre. El juego online es, directamente, lamentable. No hay tantas invocaciones fallidas como en los Souls (salvo el 2) y Bloodborne, pero participar en una sesión online con dos jugadores más es un festival de lag. Imaginad lo que es intentar hacer un parry.

QUINTO PECADO: El doblaje al español.

 

Este pecado no necesita mucha aclaración. Bloodborne y Sekiro llegaron a España con doblajes de buena calidad, mientras que los tres Souls y Elden Ring tan solo han sido traducidos. 

Soy aficionado a los videojuegos desde la época de la Master System y he visto de todo. He vivido una época en la que era una noticia de portada que un juego saliese traducido al castellano. Pero los tiempos evolucionan, y ya se pueden contar por centenas. ¿Por qué aquellos dos sí pueden ser escuchados en el idioma de Cervantes y los principales no? No es un problema de From Software, sino de la distribuidora. A Activision y Sony les interesa cuidar al mercado hispanohablante hasta el punto de hacer una versión para España y otra para LATAM, mientras que Bandai Namco no siente el más mínimo respeto por estos millones de usuarios.

Recuerdo que poco antes de salir The Witcher 3 se le requirió a CD Project que fuera doblado al español. Los directivos de esta compañía, que todavía tenían alma, respondieron que no esperaban que vendiera mucho en ese mercado y por ello no se arriesgaron. Claro, podían haberlo añadido en un parche posterior invirtiendo el dinero recaudado, pero al menos dieron una razón. Bandai Namco está a otras cosas. 

SEXTO PECADO: Lavar, aclarar y repetir… Otra vez.

 

En artículos anteriores he criticado el reciclaje de enemigos por exagerado o absurdo (ambos, en el caso de Bloodstained). Elden Ring no iba a ser menos. El ejemplo más paradigmático lo encontramos en las catacumbas llenas de diablillos de piedra que se distinguen por una de las tres armas que pueden llevar y en el jefe más común de las mismas. Se trata de una especie de gato pétreo demoníaco que el juego, por alguna razón, nombra como perro guardián. Opino que representa lo peor de este aspecto porque no solo aparece en multitud de estas mazmorras como obstáculo final, sino que también es usado como enemigo común en algunas de las que se hallan en las zonas finales del mapeado. Algo parecido ocurre, por cierto, con el lobo rojo de Radagon.

Se supone que un jefe de un Souls es un punto álgido, pero aquí hay tantísimos y se repiten en tal cantidad que pasan de ser originales a ser cansinos. Incluso llegan a recurrir establecer como jefes de zona a grupos de enemigos comunes de los más duros de vencer, tal como ocurre en el Castillo de la Melena Roja, cuando encontramos, sin venir a cuento, a un Caballero del Crisol y a un Bastardo Leonino. Porque, ¿por qué no?

Hablando de los Caballeros del Crisol, solo son la culminación de la exagerada cantidad de enemigos humanos del tipo guerrero medieval europeo que hay en el juego. Todos distinguibles unos de otros por el color de sus ropas y poco más. Cuando ves que hay uno de mayor tamaño lo enfrentas con la esperanza y el temor de estar ante lo desconocido hasta que empieza a mostrar los mismos movimientos que ya usaran los Caballeros Negros y Plateados de Dark Souls y Dark Souls 3. ¿Habéis arqueado una ceja al enfrentaros a un Avatar Putrefacto porque os resultaba familiar? Echad un vistazo al Demonio Vanguardia de Demon’s Souls.

¿Os habéis podido adaptar rápidamente a los controles de Elden Ring? Seguro que sí, si sois veteranos en la saga, porque salvo algún elemento extraído de Dark Souls, es exactamente igual que ya se programara para Demon’s Souls, que salió en 2009.

SÉPTIMO PECADO: Dark Souls 4.

No voy a compartir la opinión de muchos jugadores diciendo que Elden Ring es Dark Souls 2-II porque incluye el combate con armas en ambas manos de aquel o el poder usar una montura, como no pudo hacer aquel por limitaciones tecnológicas. Yo digo que es Dark Souls 4 por el argumento y la base del juego. Si os fijáis la base de la historia es la misma que nos han contado ya cuatro veces antes. Un personaje llegado del exterior o exiliado o marginado por su condición llega a una tierra en ruinas, se le encomienda que mate a un grupo de poderosos enemigos para reunir sus almas/runas con los que alcanzar el poder suficiente para luchar contra un dios que nos han venido hypeando casi desde el principio; vencerlo y decidir si continuar el ciclo de progreso y ruina o romperlo para crear un nuevo orden. Por el camino se encontrará con personajes que hablan de cosas en apariencia sin sentido que puedes matar por despiste o cuyas misiones puedes perder por no hacer alguna cosa o ir a algún lugar en algún momento en un mundo que ofrece libertad de movimiento (vamos, que o lo haces con guía o te puedes olvidar).

El asunto de los NPC se hace más grave porque no se trata de un metroidvania en 3D, sino de un sandbox, y es muy posible dejarse atrás a más de uno de ellos. Llegaron hasta el punto de parchear a Boc el costurero porque solo lo descubrías si te encontrabas por casualidad con un arbusto en Necrolimbo.

Muchísima gente, entre las que me incluyo, ha dicho de Elden Ring que es la culminación del estilo Souls. Espero que termine aquí. Jugar a Elden Ring después de Bloodborne se siente como un paso atrás porque el control es más tosco y el avatar responde peor a lo que se le ordena desde el mando. Hacerlo después de Sekiro es amargo. ¿Por qué vuelven a algo que ha sido ampliamente superado? 

Elden Ring sigue teniendo un control y un sistema de combate que ya quisieran la inmensa mayoría de juegos actuales. Quizá solo las producciones de Platinum Games, aunque sea otro estilo, se acercan a su nivel. Sin embargo, tengo la sensación de que se han acomodado y que han ido a lo fácil. Ojalá me equivoque.

 

SERIE SIETE PECADOS CAPITALES V.

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