El manicomio

Una tarde en el manicomio.

El sudor comenzaba a recorrer nuestros estresados cuerpos a pesar del aire
acondicionado del lugar. Los casi cincuenta minutos que llevábamos en aquel
laberíntico sanatorio se habían convertido en una suerte de dulce condena de la que
comenzábamos a pensar no podríamos escapar airosos. Las emborronadas voces de los
internos casi se habían vuelto sordas en nuestros cargados oídos, que solo
reaccionaban a los crujidos abruptos e inesperados de los viejos muebles de madera de
cada una de las habitaciones que íbamos recorriendo en busca de la verdad; lo que
había comenzado como una misión rutinaria para un grupo de expertos detectives
como nosotros, se había convertido en una locura que acabaría revelando una terrible
realidad: en aquel manicomio abandonado de la mano de Dios, algo oscuro se
escondía.
No, tranquilos, ni me he metido en ninguna agencia secreta ni estoy loco —al menos
no de manera oficial—, y toda esa parrafada que habéis leído ahí arriba no es más que
una manera, un tanto literaria si ustedes me permiten, de introducir esta humilde
reseña al que considero uno de los mejores scapes room de Sevilla: El manicomio.
Llevaba bastante tiempo con ganas de probar una de las scapes mejor valoradas por
los usuarios, pero precisamente esa buena fama, hacía difícil poder reservar cita para
tan ansiado evento. He de decir que la espera mereció la pena.
Un miércoles por la tarde, cuando la calor sevillana comenzaba ya a florecer, me planté
junto con mis habituales compañeros de scape, en la puerta del recinto que alberga El
manicomio. En un principio pasamos de largo la entrada, pues no parecía la ubicación
habitual para este tipo de salas de juego. El lugar se encuentra bien situado en una
zona céntrica, y el viejo edificio, al que se accede directamente desde la calle, sirve de
marco perfecto para la temática de la sala, haciendo que te metas en la experiencia
casi desde el primer momento. Destacar en este aspecto en magnifico trato recibido
en todo momento por el encargado del lugar, que nos ayudó en toda la aventura pese
a encontrarse solo para llevar las dos salas de juego que hay en el recinto.
Los jugadores habituales de scapes conocerán perfectamente cómo funcionan este
tipo de salas: bienvenida, unas breves instrucciones sobre el funcionamiento general,
recibir el material necesario para la experiencia, un poco de attrezzo y todo listo para
empezar. A partir de ese momento estamos solos —contando con la inestimable ayuda
del game master si es necesario— ante la aventura en la que nos sumergiremos: un
antiguo y vetusto psiquiátrico donde se vienen sucediendo extrañas desapariciones
desde hace algún tiempo y que nuestra agencia debe investigar.
Desde un punto de vista meramente espacial, el juego se divide en un pequeño hall de
entrada, donde recibiremos instrucciones concretas desde un monitor, dos salas
principales, un pasillo que conecta ambas y una sala secreta donde descubriremos la

oscura verdad que se esconde tras esas paredes. Permítanme ustedes que no me pare
a describir en demasía las salas para no quitar ni un ápice de sorpresa a aquellos que
se decidan a llevar a cabo la aventura. Baste decir que la primera de las salas será la
celda de una de las reclusas del psiquiátrico, la segunda, y la más amplia de las tres, el
despacho del director y la tercera… bueno, la tercera mejor descúbranla ustedes
mismos.
La ambientación de cada una de las estancias anteriores está muy conseguida, tanto
en la decoración, como en la iluminación —rozando casi el miedo psicológico— y por
los efectos de sonidos que durante todo el recorrido nos acompañaran, gracias a los
pequeños, pero efectivos altavoces repartidos por el lugar. Quiero destacar
especialmente la primera de las salas, pues te ayuda a meterte de lleno en la
experiencia de un psiquiátrico y te hace mantenerte alerta en todo momento, como si
de improviso nos hubiéramos convertidos en los protagonistas de una película de
terror ochentero.
Tanto los acertijos, como los diversos puzles y retos que hemos de resolver hasta salir
airosos de la prueba, son variados y originales. No en vano, este scape room tiene una
consideración de alta dificultad, haciendo que los sesenta minutos de juego se puedan
quedar cortos si no tenemos experiencia previa en salas similares. Por ello no
recomendaría esta sala si es vuestra primera experiencia en el mundo de los scapes.
Como única pega en este apartado, debo decir que algunos enigmas pueden resultar
un poco ambiguos en alguna ocasión si no ponemos los cinco sentidos y usamos la
imaginación, así como algún problema menor que tuvimos con uno de los candados
que no abrió a la primera aun metiendo la combinación correcta. Por lo demás, las
pruebas fueron verdaderamente interesantes y realmente nos hicieron sudar —tanto
física, como intelectualmente— para poder salir victoriosos del lugar.
No me queda más que despedirme, no sin antes recomendaros que si estáis por Sevilla
y este tipo de ocio os atrae, no lo dudéis, visitad El manicomio pues la experiencia
merece mucho la pena.

Dirección: Calle Bartolomé de Medina, 5, 41004 Sevilla

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