Assassin’s Creed Origins

¡Hola, hola! Hoy os hablo de un juego que me ha devuelto las ganas de seguir jugando, que me ha enganchado mogollón y que, sin duda, se ha convertido en uno de mis juegos favoritos: Assassin’s Creed Origins.

Esta saga necesita poca presentación, sois muchos los que la conocéis, así que paso directamente a daros mis impresiones. Terminé de pasarme el juego hace una semana (aunque me lo compré nada más salió, pero tuve que aparcarlo por otro proyecto) y bueno… Creo que voy a seguir jugándolo para terminar todo, todo al 100% porque el juego lo merece.

Para empezar diré que el primer juego de esta saga empezó aburriéndome un poco, pero en cuanto le pillé el hilo a lo que iba sucediendo me encantó. Altair me hizo disfrutar mucho y como el segundo ya estaba a la venta me lo compré de inmediato. Y si el primero me encantó, el segundo ni os cuento. Me maravilló muchísimo, tanto que me lo pasé dos veces. Pero cuando terminamos la historia con Ezzio y nos metimos en el tres… No sé por qué, pero no disfruté tanto. Con el cuarto volví a pasármelo genial, Black Flag (del cual compré la edición coleccionista y tengo la bandera pirata colgada a modo de “cortina”) tenía algo nuevo, innovador en la saga: batallas navales. Aun así, mi favorito seguía siendo el dos.

Luego fueron sacando más juegos, como el Unity y el Sindicate, juegos que dejé a medias porque no me gustaron y no me hacían sentir lo mismo que los anteriores. Hasta ahora. Cuando vi que el nuevo Assassin’s se desenvolvía en Egipto (cultura que me encanta, por cierto) no dudé y compré la edición especial que, además de incluir un DLC de vestimenta, armas y montura, incluía esto:

Juego, mapa y banda sonora

Y nada más empezar a jugar me recordó a lo bien que me lo pasaba con los primeros de la saga. La jugabilidad es de diez, el ambiente y los paisajes una pasada, las tumbas, los fuertes… Todo guapísimo.

Bayek es nuestro personaje y, como en este juego no somos asesinos (porque aquí nos cuentan cómo nace esta hermandad), no disponemos de vista de águila pero… ¡Tenemos un águila de verdad! Senu, compañera inseparable.

Esta es una de las cosas que más me han gustado del juego. Cuando pulsas para tener la vista de águila pasas del plano de Bayek al plano de Senu y vemos todo desde el aire. Con Senu podemos ver cuántos enemigos hay, de qué nivel son, incluso (con la habilidad adecuada, claro) podemos ordenarle que acose a alguno de ellos y así nosotros asesinarle más fácilmente con Bayek.

Plano de Senu

Más adelante, cuando ya estás acostumbrado a Bayek y te has cargado a un montón de personajes y animales (leones, hienas, serpientes, cocodrilos, hipopótamos…), empiezas también a jugar con Aya, su mujer. Me sorprendí al ver que con ella jugábamos los escenarios de batallas navales, cosa que me encantó, y casi al final del juego también combates con ella. A mí esto no me gustó, personalmente, hubiera preferido jugar con Bayek todos los escenarios.

A pesar de que el juego me encantó (para mí tiene esa esencia de los primeros y lo mejor del Black Flag), y de que me devolvió el buen sabor de boca, el final me dejó un pelín plof, pues esperaba que fuera Bayek quien pusiera punto final. Pero esto es cuestión de gustos, ya os digo que el juego vale mucho la pena, es uno de los mejores de la saga.

Ahora he empezado a pasarme el Odyssey y, aunque he jugado poco, no me parece tan, tan bueno como el Origins, pero ya veremos cómo se desenvuelve. Espero que os haya gustado la entrada, ¡nos vemos en la próxima!

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