Anoche asistí al 25 aniversario de Devir, un referente en la industria lúdica y editorial que ha sabido convertir el juego en una poderosa herramienta de conexión humana.
Más allá de los títulos y los éxitos, el evento fue una demostración de cómo una marca puede construir identidad, propósito y comunidad durante más de dos décadas.
En plena era digital, Devir ha mantenido su esencia: crear experiencias que unen personas.
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Autores como Germán Millán, Bruno Faidutti o Rob Dougherty recordaron cómo detrás de cada juego hay una historia, una emoción y una visión compartida.
Como profesional del marketing emocional y experiencial, me quedo con una gran lección:
👉 el mejor branding no vende productos, crea vínculos.
Y como Ociofrik, jugador y creador de contenido, me llevo la inspiración de ver que el juego sigue siendo un lenguaje universal que conecta generaciones.
Gracias, Devir, por inspirar a toda la comunidad y por recordarnos que jugar también es una forma de vivir.

