Necromunda Underhive Chapter Two (Dark Uprising Edition)

En el anterior episodio de este artículo de opinión os dejaba en el preciso momento en el que se publicaba “Necromunda Dark Uprising”, una caja de (re)inicio a Necromunda Underhive que ha levantado cierta polvareda (ideal para reclamar +1 por cobertura) provocando comentarios positivos y negativos entre la comunidad de jugadores.

Si recordáis, estábamos ante una situación que distaba bastante de ser idílica: Apenas un año después de la aparición del juego se publicaban dos volúmenes (Rulebook y Gangs of the Underhive) que dejaban prácticamente obsoleto el material publicado hasta entonces, disperso en aquel momento en hasta cinco suplementos llamados Gang War. Eso sí, durante los meses siguientes Games Workshop volvía a publicar nuevos suplementos que añadían nuevas opciones al juego: The Book of Peril y The Book of Judgement. Todo muy sencillo, vamos.
Y en esas estábamos cuando apareció en nuestras vidas la caja (el cajón) Necromunda dark Uprising.

¿Qué es y qué “trae” Necromunda Dark Uprising?
Pues bien, podríamos decir que Necromunda Dark Uprising es una caja para iniciarse en Necromunda Underhive con dos nuevas bandas completas (en realidad una y media, luego os explicaré el por qué), un reglamento que trae todas las reglas básicas actualizadas y corregidas, pero que permite jugar únicamente con las bandas de la propia caja y que te obligará a seguir adquiriendo el resto de libros publicados hasta el momento, y un montón de matrices de escenografía para, esta vez sí, poder jugar a Necromunda como se merece: en tres dimensiones.

Empecemos por las bandas.
Como os decía, la caja trae una banda y media nueva. Por un lado, tenemos los Corpse Grinder Cultists, una especie de caníbales salvajes adoradores de Khorne, y por otro lado los Palanite Enforcers a los que ya conocíamos desde hacía unos meses. Sin embargo, para esta ocasión, las fuerzas de seguridad de la Subcolmena vienen con 6 modelos (en dos matrices de tres) que nos permitirán montar los nuevos y esperados Palanite Subjugators.
Las miniaturas, como siempre, son de una calidad fantástica. Debo confesar que la estética de los cultistas de Khorne me deja algo frío y preferiría que hubieran seguido la línea de los Cultists of the Abyss del Blackstone Fortress. Pero eso no quita que se trate de unas miniaturas muy buenas y que sin duda son “muy Khorne”.
El caso de los subjugators (una suerte de antidisturbios dentro de las fuerzas de seguridad de la Colmena) merece atención aparte porque, sinceramente, creo que deberían haber aparecido ya en la caja básica de los Palanite Enforcers. Es cierto que se trata de matrices diferentes (de hecho, es curioso que vengan de tres en tres), pero eso no excusa que GW debiera haber hecho un esfuerzo para encajar a ambos tipos en la misma caja, dando al jugador todo el abanico de opciones posibles. Que alguno me dirá que eso no sucede en ninguna banda, ya que todas tienen matrices suplementarias en Forge World. Cierto. Pero en este caso no se trata sólo del equipo y armamento, sino de la miniatura en sí. Así que entiendo que para quien haya adquirido apenas unos meses atrás la caja de los Palanite Enforcers esta jugada pueda haberle sentado mal.
Destacar, antes de pasar a comentar el siguiente punto de la caja, que los Corpse Grinders son 15 miniaturas, lo que significa “caja y media”. Y es que ya se han visto imágenes de la caja de esta banda y parece claro que serán 10 miniaturas. Lo digo por quien quiera calcular el precio de este cajón (del que no hemos hablado y haremos como colofón final y fin de fiestas).

 

Sobre el reglamento, tokens y dados no voy a extenderme demasiado. Muchos pensamos que esta caja era una oportunidad perfecta (teniendo en cuenta su precio) para traer el Rulebook en tapa dura, al estilo de la caja de Warhammer 40.000: Dark Imperium. “Te has flipado”, me diréis. Pues no sé por qué. No sé a santo de qué tienen que ofrecerme una nueva versión del reglamento que no sea ni la actualmente “en vigor” ni una versión realmente resumida. Al final es un documento que se queda a medias, y es que además de traer todas las reglas básicas, incluye las de creación de las bandas de la caja y otras para gestionar una campaña de Dark Uprising. Como si no tuviéramos suficiente con las reglas de campaña que aparecen en el reglamento “gordo” y en el Book of Peril y Book of Judgement.
Por lo demás, más tokens (algunos con diseños adicionales a los de la caja Underhive, que entiendo que responderán a las nuevas situaciones planteadas en este reglamento) y dados, que es algo que me parece muy bien y que se agradece.
También cartas de Táctica, para que los coleccionistas se vuelvan locos. Si quieres tener todas las cartas tácticas propias de los Enforcers, vas a tener que buscarte la vida para hacerte con estas (o imprimirlas en un Word con tamaño normal para enfundarlas en fundas normales, que también lo del tamaño de las cartas de este juego da para entrada aparte en el blog).
Ya podéis intuir que, en general, el tema del reglamento no me ha hecho mucha gracia.

Y así llegamos a lo que yo creo es el punto fuerte de esta caja. Como os decía, la escenografía que trae permite por fin jugar en 3D (recordad que el reglamento y escenografía de la primera caja estaban pensados par usarse en un tablero con casillas y sin alturas). Aquí tenemos bloques que nos permitirán representar edificios y construcciones de varios niveles, escaleras, obstáculos… No sé decir ahora mismo cuántas matrices vienen. Sé que llevo ocho montadas y que sigo teniendo un arduo trabajo de montaje por delante (¿dieciséis matrices de escenografía?).
La calidad, de nuevo, es altísima. Las piezas están llenas de pequeños detalles que harán de su pintado un infierno para quien no quiera invertir mucho tiempo, pero que nos permitirán llenar de detalle nuestro campo de batalla.
Otro de sus puntos fuertes es que permiten montarse de diferentes formas, ya que es una escenografía completamente modular, por lo que podremos variar nuestra mesa con mucha facilidad.
Creo además que es suficiente para llenar nuestra mesa de forma sencilla y con una estética muy acorde a los escenarios de la subcolmena.

El precio oficial de esta caja es de 230 euros en tienda Games Workshop. Por poco más de 180 euros podéis pedirla en vuestras tiendas locales (support your local shop!) o en tiendas online, con un ahorro que es más que considerable.
¿Los merece? Desde luego 230 euros es un precio desorbitado para una caja de inicio. Antes os ponía el ejemplo de la caja Dark Imperiem de Warhammer 40.000, que por 125 euros (casi la mitad) trae muchas más miniaturas (el doble que esta Dark Uprising) aunque a cambio carece de escenografía.
¿Es su precio el precio “real”? Es decir, ¿si sumamos el precio de cada cosa que trae la caja, salen 230 euros? Probablemente. Si entendemos que entre bandas y reglamento podrían sumar más de 100 euros, es muy probable que la escenografía valga esos 130. Y eso sin tener en cuenta tokens, dados, etc… Con toda seguridad comprando el material de la caja por separado acabes pagando mucho más.

Yo, dicho todo lo anterior, soy de los que declara sin lugar a dudas que Necromunda Dark Uprising es un innecesario producto de lujo, con un coste prohibitivo. Para iniciarse en Necromunda basta comprar un par de bandas (o utilizar miniaturas que puedas tener y que se adapten a la estética que quieras darle a tu banda), hacerse con el reglamento en digital (que siempre es más barato) o compartirlo con tu grupo de juego, y hacerse con escenografía a base de mirar otras opciones o buenas ofertas (de vez en cuando el coleccionable Conquest nos sorprende con algún número muy bueno en este sentido).
Es más, si las bandas te encajan, creo que Necromunda Underhive es mucho mejor producto para iniciarse que Dark Uprising (100 euros en tienda Games Workshop, alrededor de 80 en tu tienda local o habitual online).

Entonces, ¿por qué demonios te has comprado tú la caja, Sanvi? Pues porque tenía que escribir esta reseña. Alguien tenía que hacerlo y he tenido que ser yo. ¡Me he sacrificado por todos vosotros!
No, en serio. A 180 euros en tienda amiga, repartiendo el contenido con otros jugadores de mi grupo, creo que es una buena opción. En mi caso hemos repartido las bandas a 35 euros cada una, más otros 20 euros por el reglamento, 10 por los dados y tokens… Y por 80 euros me he hecho con una buena cantidad de escenografía de buena calidad con la que llenar mi mesa para cuando recibo visitas.
Por eso, y que yo ya no tengo remedio… ¡pero vosotros todavía podéis salvaros!

¡Nos vemos en la subcolmena!

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